¿Dónde está Dios?
Muchas veces he observado a mi pequeño hijo mirar al vacío, y mientras busco en vano el motivo de si sonrisa, él no deja de observar lo que mis ojos de hombre no alcanzan a descubrir. Pero mis ojos sí ayudan a penetrar el divino misterio de su mirada y entonces sonrío yo también. MI sonrisa es pregunta y se hace de silencio.
En ese instante no tengo palabras, estoy mudo, absorto y quieto porque presencio el encuentro de mi hijo con Dios. Y Eduardo Alfonso seguirá sonriendo le a Dios hasta que sea lo suficientemente grande como para no verle más en el ambiente vacío, o en el cielo abierto, o en las nubes, o en los pájaros que tanto le sorprenden y me preguntará:
-¿Papá, en dónde está Dios? Y entonces siguiendo la huella profunda de millones de sabios le diré muy quedo al´oído: -¡Hijo, Dios está en todo lo que nos rodea! Es tan inmenso que por eso le llamamos Padre del Universo y sus ojos son tan sabios que conocen a toda la humanidad. El ha hecho la diafanidad del día y el misterio de la noche; El hace germinar las entrañas de la tierra; otorga genio a los hombres para crear obras de arte y sabiduría, para salvar al Universo Doliente y avanzar hacia las perfecciones de lo progreso.
El lo brinda todo. Ninguna cosa deja de tener su consentimiento por pequeña que sea, desde la pluma de las más insignificante pajarillo hasta el poderoso titán del aire lleva su sello.
Cuando tú eras pequeño mirabas al vació y le sonreías sin entenderlo ni tú ni yo. Hoy que deseas averiguar lo que consideras un misterio te digo que Dios no es una incógnita, sino una realidad. Mira a tu alrededor y encontraras la respuesta que buscas, Dios está en las cosas que ves y en las cosas que sientes y más importante que eso: El está dentro de ti. Tú fe, tu amor, tu respeto, tu inteligencia, tu intuición, tu carácter son obras de su mano prodigiosa... y de ti mismo.
Con el correr de los años aprenderás a ser ejecutor de sus mandamientos divinos y te harás un hombre capaz de respetar esas ideas, que son las que tiene un ser digno y feliz. Serás el hombre que junto a todos los demás que han buscado y encontrado a Dios, formarán la humanidad del futuro. Y yo, tu y padre, me sentiré orgulloso y te preguntaré ¿Hijo, encontraste a Dios? Y Dios, tú y yo sonreiremos dichosos por la pregunta clave formulada a tiempo, que asegura una existencia mejor ¿En dónde está Dios?, será la pregunta de los hijos de todas las generaciones.
Espero que esta corta y anomina reflexión sobre la existencia de Dios les se de bendición como a mí